La cantidad de habitantes de los Estados Unidos que se niega a reconocer que las conductas humanas producen algún efecto sobre el cambio climático ha aumentado de manera alarmante en los dos últimos años. ¡Una muestra de lo que pueden lograr el dinero, los intereses y la publicidad falsa! En el resto del mundo, no cesa de crecer la percepción sobre el cambio climático.
“Enfrentamos una emergencia planetaria,” afirma Owen Gaffney miembro del Programa Internacional Geosfera-Biosfera ( International Geosphere-Biosphere Programme ).
Noticias e informes frecuentes que muestran fotografías de personas cuyas vidas han quedado destrozadas hacen muy difícil negar la realidad. Condiciones meteorológicas violentas y fatales –inundaciones, terremotos, aludes, incendios forestales, huracanes y la siniestra suba del nivel del mar nos obligan a tomar muy en serio las advertencias, en lugar de hacerlas de lado o minimizarlas como ha sucedido en los últimos años.
Elimar Pinheiro do Nascimento, director del Centro de Desarrollo Sostenible de la Universidad de Brasilia, afirma: “Los regímenes democráticos parecen incapaces de enfrentar de manera adecuada la cuestión del cambio climático en razón de la dinámica de corto plazo que caracteriza a la política. La solución de los problemas ambientales requiere décadas. La democracia tiene que ver con la libertad; la protección del ambiente tiene que ver con la supervivencia.”
Nuestros gobiernos elegidos democráticamente no pueden ver más allá de sus narices, o más allá de las próximas elecciones. ¿Entonces, en qué situación nos encontramos?
En las crisis financieras, los economistas especializados modelan las decisiones que toman los gobiernos. Con frecuencia, los bancos centrales pueden adoptar medidas monetarias poco populares, incluso a pesar de la presión del gobierno nacional. Sin embargo, en esta crisis más profunda que amenaza el futuro de todo el planeta no vemos que se convoque a ambientalistas y especialistas en climatología para aconsejar sobre las acciones que se deben iniciar.
Si hemos de tener un futuro, necesitamos estadistas, no burócratas. ¿Podemos tener la esperanza de que surjan líderes capaces de superar la presión de decisiones políticas dictadas por las corporaciones a fin de garantizar nuestra supervivencia?
Debemos hallar nuevos mecanismos para generar políticas de largo plazo para solucionar los problemas ambientales.
Antes de Río+20, la comunidad científica internacional presentará una evaluación comprehensiva del “estado del planeta” en “El Planeta bajo Presión”: Planet Under Pressure, conferencia a celebrarse en Londres, en marzo 26-29.
Una de las primeras acciones que debe emprender una comunidad humana madura consiste en resolver sus problemas de governanza internacional. Treinta conspicuos expertos en governanza internacional expresan una opinión unánime acerca del fracaso del sistema actual de las Naciones Unidas que sostiene la política de un país, un voto y el requisito de alcanzar el consenso antes de iniciar acciones o tomar decisiones significativas. “Un solo país puede mantener al mundo entero como rehén.”
Se considera que el protocolo de Montreal que se propone garantizar la capa de ozono es el tratado ambiental más exitoso del mundo. No aplica el sistema tradicional de la ONU. Las decisiones se toman solamente cuando la mayoría de los países industrializados y en desarrollo llegan a un acuerdo. Las negociaciones sobre el clima de la ONU requieren un proceso de decisión similar.
Maurice Strong, que lideró la Cumbre de la Tierra de Río 1992, afirmó lo siguiente: “Debemos elevarnos por encima de las preocupaciones menores que acaparan nuestra atención y responder a la realidad de que el futuro de la vida humana sobre la Tierra depende de lo que hagamos u omitamos hacer en esta generación. Aquello que hemos llegado a aceptar como normal, no es normal… Debemos enfrentar este asunto como el problema de seguridad más peligroso que jamás haya experimentado la humanidad; las mismas condiciones necesarias para la vida sobre la tierra están en riesgo.
“Río+20 requerirá un grado de cooperación superior a todo lo que hemos experimentado hasta ahora, con una escalada de competencia y conflictos provocados por recursos escasos…. Las decisiones y políticas que generan impactos sobre la sustentabilidad están motivadas principalmente por consideraciones económicas y financieras. La importancia de las acciones que se deben implementar en Río+20 requiere que estén firmemente fundamentadas sobre nuestros principios morales y éticos más profundos.” -ONU Asamblea General Río+20, Nueva York, octubre 25, 2011.
El mundo ha sido testigo de grandes cambios desde 1992. En la actualidad, cada vez más personas se ven como ‘ciudadanos globales o planetarios’. El conocimiento acarrea responsabilidad. ¡Recordemos: hay una voz más fuerte que el poder del dinero o la potencia de las corporaciones! Es la voz de la verdad y la decencia moral.
Río + 20 requerirá todas las oraciones y nuestros mejores esfuerzos si ha de lograr evitar un desastre para la tierra y para todos los que la consideran su ‘hogar’.
Ha llegado el momento de expresarnos públicamente y decirles a nuestros gobiernos que esperamos que eviten la amenaza del desastre global. Digámosles que no jueguen a la política en Río. Digámosles que recuerden que solamente tenemos un planeta y que todos estamos involucrados. ¡Ha llegado el momento de manifestar nuestra opinión!
Pasionistas Internacional espera tener una presencia significativa en Río.
Es mejor encender una vela que maldecir a la oscuridad.
Kevin Dance, C.P.